Idiomas
  • RSS
  • Pinterest
  • Youtube
  • Google +
Contacto
Contacta con nosotros en el +34 948 107 632
 

Datos Prácticos para el peregrino

¿Cómo elegir la mochila?

Qué es imprescindible, cómo distribuir la mochila, cuánto tiene que pesar, qué llevar, etc. Son preguntas que todos los peregrinos nos hacemos antes de ir al camino.

A la hora de elegir una mochila hay que tener en cuenta la comodidad, la funcionabilidad y la anatomía personal de quien la vaya a llevar. Según altura o peso de la persona se elegirá una mochila mayor o menor.

Las mochilas se miden según el volumen de carga en litros.

Las mochilas, pequeñas son en general de 20 o 30 litros. Si elegimos una mochila de este tamaño y la cargamos, su volumen aumenta con la consiguiente perdida de estabilidad, que producirá incomodidad ya que las cinchas no están preparadas para un peso superior. Harán sufrir demasiado a los hombros, clavándose y hacienda heridas. Pero si es sólo para caminar unos pocos días o no hace falta llevar el equipamiento completo esta puede ser una opción ligera.

Si elegimos una mochila grande, superior a 50 litros, parecerá aliviar en un primer momento porque son robustas y tienen buenos arneses, pero tienen mucha capacidad y es fácil seguir metiendo cosas y que luego pese demasiado. Si no se llena, los artículos en su interior se moverán creando incomodidad. También hay que tener en cuenta que éstas mochilas de mas de 50 litros pueden pesar unos 2 kilos, que hay que añadir al peso final.

Las mochilas ideales para la mayor parte de personas es de unos 40 o 50 litros de volumen.

Son ligeras con buenas correas de sujeción y hombreras, diseñadas para mantener un buen equilibrio aunque no vayan llenas.

Una vez decidido el volumen de la mochila, hay que también fijarse en que lleve una estructura inferior de aluminio en la parte que toca con la espalda, esto evitará que vaya pegada a la espalda y repartirá mejor el peso. Desviará el peso de los hombros a la espalda y zona lumbar, hacienda imprescindible un buen agarre a ésta última zona, con sujeción a las caderas, no a la cintura. La ergonomía de la mochila es esencial para no dañar las zonas más débiles y evitar lesiones. Hay mochilas específicas para hombres y mujeres, para que se adapten bien a las diferentes curvaturas de pecho y caderas.

 

title

 

¿Qué llevar en la mochila?

Muchos expertos están de acuerdo en que la mochila no debe superar el 10% del peso corporal.

Por ejemplo, una persona de 70 kilos no debería llevar más de 7 kilos en la mochila. Esta regla es orientativa ya que depende de la fisionomía de la persona, experiencia, estado de forma y la distribución de la misma. En lo que si están de acuerdo expertos y peregrinos, es que cuanto menos peso se lleva mejor. Esto no resulta tarea fácil a la hora de preparar el equipaje, ya que hay que llevar todo lo imprescindible para la duración del camino.

Es esencial aceptar el concepto de lo que es realmente prescindible e imprescindible. Los expertos dicen saber de donde han salido los peregrinos según el peso de sus mochilas. Los que hacen caminos más cortos y llevan menos tiempo en el camino, suelen tener mochilas mas pesadas que los que han hecho mas kilómetros, ya que éstos últimos han tenido más tiempo para despojarse de lo innecesario.

No es lo mismo hacer el camino en invierno que en verano. Aquí os queremos ayudar a seleccionar lo imprescindible para que la mochila lleve un peso ajustado.

    • 1 ó 2 Pantalones largos (si es verano uno es suficiente, a ser posible tipo trekking, pesan poco y en las tiendas deportivas hay de muchos modelos dependiendo de la estación del año).
    • 1 ó 2 Pantalones cortos (si es invierno no hace falta, pero en entre tiempos como primavera u otoño conviene llevar por lo menos 1. En verano 2).
    • 1 Sudadera o jersey.
    • 2 ó 3 camisetas de poliéster (nunca de algodón ya que no transpira bien y tarda en secar). Dependiendo de la época más de manga corta que de larga.
    • 3 o 4 imperdibles para sustituir a las pinzas que ocupan y pesan más. Son muy útiles para colgar la ropa a secar.
    • 3 pares de calcetines de poliéster o materiales que mantengan el pie seco, y sin costuras.
    • 3 pares de ropa interior.
    • Chanclas o sandalias para la ducha, que a la vez te puedan servir como calzado para utilizar por las tardes después de acabar la etapa. Es importante que sean abiertos para que el pie se airee y descanse.
    • Saco de dormir. Un saco que ocupe lo mínimo posible pero que abrigue más o menos dependiendo de la temporada en la que se camine. Hoy en día hay una gran variedad y cada vez los hacen más ligeros.
    • Funda de almohada. No es estrictamente imprescindible, pero por razones de higiene y por su poco peso lo hemos añadido a esta lista
    • Chubasquero y poncho.

    • Si se va a llevar móvil, hay que añadir su cargador y dependiendo del enchufe un adaptador.
    • Documentación: DNI o pasaporte, tarjeta sanitaria y bancaria (aunque hay cajeros en el camino siempre conviene llevar algo en efectivo). Sin olvidar el carné de peregrino o Credencial. También se puede llevar una pequeña libreta como diario.
    • Linterna frontal. Viene muy bien para los que salgan a caminar por la mañanas antes del amanecer y también para utilizar al acostarse y levantarse para no molestar a los peregrinos que estén durmiendo.
    • Bastones o palos de trekking.

    • Sombrero, gorra, visera, pañuelo o braga de cuello, gafas de sol. Según la temporada para proteger cabeza y cuello.

title

    • Cantimplora para el agua o botellín.
    • Navaja.
    • Snacks salados y dulces para comer durante el día (barritas energéticas, saladitos, etc.). Algo dulce para aportar energía al cuerpo en medio de la etapa, y algo salado ya que cuando se camina se pierden muchas sales y es importante nutrirse de ellas.
    • Toalla especial de microfibra, están fabricadas en poliéster, poliamida y secan con mucha rapidez.
    • En el neceser: un peine o cepillo, pasta y cepillo de dientes de viaje, protector solar, desodorante, y gel de ducha (para ahorrar espacio se puede utilizar éste gel para lavar la ropa y evitar tener que llevar jabón de ropa). También conviene llevar tapones para los oídos.
    • Cuchillas de afeitar para los hombres. Compresas o tampones para las mujeres.
    • Botiquín para cuidado de los pies: vaselina en gel, parches para las ampollas, aguja e hilo (tijeritas para cortar el hilo), betadine, tiritas, esparadrapos.
    • Medicamentos: paracetamol, ibuprofeno o aspirina en poca cantidad ya que se pueden comprar en el camino.
¿Cómo evitar las ampollas?

Todos sabemos que nuestros pies sufren mucho en el Camino. Por ello es importante cuidarlos bien para que no nos den problemas y nos permitan cumplir el objetivo de caminar cada día.

Hay que tener en cuenta tres aspectos muy importantes a la hora de evitar que salgan ampollas: el calzado, la preparación previa y el cuidado de los pies tanto antes como después de la caminata diaria.

    • Los pies sufren mucho durante el día; les afecta la temperatura, el terreno por que el que caminamos y las largas horas de caminata. La elección de unas buenas botas es primordial. Aunque muchos hagan el camino con zapatillas deportivas durante las épocas más cálidas de año, las botas tienen en general mejores suelas que proporcionan un mayor agarre del suelo y sujetan muy bien los tobillos (punto débil que se puede lesionar con facilidad y las zapatillas no protegen). El calzado a utilizar debe elegirse en base a su impermeabilidad, transpiración y resistencia. Los calcetines deben ser sin costuras y de materiales que ayuden a mantener el pie seco (ya hay en el mercado calcetines antiampollas).
    • Es necesaria una preparación previa para que el pie se acostumbre al esfuerzo y se amolde al calzado. Nunca se debe llevar un calzado nuevo, ya que el pie no esta acostumbrado y es muy fácil que salgan las ampollas.
    • Durante el camino se debe aplicar una crema especifica para mantener la piel seca y tersa (hay varias marcas que el farmacéutico os puede recomendar). Esta crema se aplicará después de la ducha al acabar la etapa y por la mañana antes de salir.

 

Las ampollas son el enemigo del peregrino, es preferible evitarlas antes que curarlas.

title

 

Palos / Bastones / Varas / Bordones

Cualquiera de ellos que elijas para caminar tiene varias funciones además de darte apoyo mientras caminas. Te servirán para asustar a perros sueltos que te puedas encontrar el trayectos poco transitados

El equipamiento tradicional del peregrino es el bordón.

Es un palo de madera con punta de metal y una sujeción, una cuerda o cordel en la parte superior. Suelen llevar motivos decorativos sobre el camino de Santiago u otros personalizados que tengan gran significado para quien lo lleve. Estos palos pueden ser pesados y no los más prácticos para el caminante.

Cada vez se ven más bastones de trekking en el camino. Están hechos específicamente para cubrir las necesidades de un peregrino o montañista. Son ligeros y se pueden doblar para poder llevarlos en las mochilas. Además como son dos ayudan a repartir el peso entre las piernas y los palos, y ayudan a reducir el sobreesfuerzo de las rodillas.

La mejor alternativa al bordón es llevar dos palos de andar o bastones de trekking. Los palos de andar empezaron a utilizarlos los practicantes del “nordic walking”. Este deporte empezó a practicarse por los esquiadores de fondo que querían entrenarse en las estaciones del año en las que no había nieve.

El “Nordic walking” como el “trekking” son dos modalidades diferentes de utilizar los palos o bastones. En ambos casos se utilizan dos palos que se apoyan de forma alternativa en el suelo.

En el “trekking” se llevan los palos por delante para apoyar al andar, en el “Nordic walking” se llevan por detrás para ayudar a empujar el cuerpo.

En el senderismo con bastones de trekking se trabajan más las piernas, sin embargo en el Nordic Walking se descarga el esfuerzo que recae sobre las rodillas al trabajar más la parte superior, llegando a mover el 90% de nuestra masa.

Un buen bastón se basa en las siguientes características:

    • Buen agarre y comodidad para la mano: empuñadura ergonómica y una dragonera especial.
    • Parte central: una caña resistente, ligera y rígida o ligeramente flexible.
    • Una puntera rígida y un taco de goma para el asfalto.

 

Por lo que respecta a la altura del bastón, la forma más sencilla de calcularla es, agarrando correctamente un bastón por la empuñadura, sin el taco de goma, con el bastón perpendicular al suelo: el codo nos debe quedar en un ángulo aproximado de 90º respecto al suelo. Asimismo hay que considerar otros factores: la proporciones de las extremidades -no todos somos iguales-, la longitud de la zancada, la movilidad articular y la condición física.

Aunque los bastones no sean imprescindibles aportan grandes ventajas:

    • Permite un adecuado reparto de peso, repartiéndose más el esfuerzo entre pecho y brazos además de cuádriceps y gemelos.
    • Se reduce la posibilidad de sufrir lesiones en las articulaciones de las piernas.
    • Mejora notablemente el equilibrio.
    • Se consigue marcar un ritmo con mayor facilidad.

 

title

 

¿Qué calzado utilizar para el Camino de Santiago?

Esta pregunta nos la hacemos todos los que vamos a realizar el Camino mas pronto que tarde. Es junto con qué tipo de mochila llevar y que llevar en ella, las preguntas mas frecuentes.

No es fácil responder a esta pregunta, ni tampoco concluyente. Intentaremos en la medida de lo posible orientaros para eligir el calzado más conveniente.

Si bien es cierto que en las primeras etapas del camino (si salimos desde Sant jean Pied de Port-Donibane-Garazi) es necesario absolutamente una buenas botas de trekking por lo abrupto y escarpado del camino, una vez llegados a Puente la Reina, esta opción pierde solidez. Si eliges esta opción para todo el camino, aconsejamos botas de media caña, con suela flexible y lo menos pesada posible.

Otra opción y la más elegida útilmente por lo peregrinos es la de utilizar zapatillas de trekking o senderismo.

Son ligeras y pesan poco, dejan transpirar con más facilidad el pie (dato muy importante a tener en cuenta), las suelas suelen ser bastante más flexibles que las de unas botas y por tanto tarde o temprano notarás más de una piedra en el camino.

A estas dos opciones se le suma otro calzado, pero esta vez, deja de ser opcional para ser complementario y por tanto necesario.

Hablamos de la popularmente conocidas como “chanclas” o “chancletas”. Este calzado es necesario una vez que se termina la etapa. Primero porque necesitaremos ducharnos y asearnos, y que mejor barrera en la ducha para no coger hongos que unas chanclas.
Después de la ducha y de la siesta, seguramente iremos a dar un paseo por la localidad donde decidimos pernoctar y los pies necesitan refrescarse e hidratarse, para ello este calzado es el más apropiado.

También nos surge la duda sobre qué talla elegir de calzado. No debe ser ni muy justo, ni muy holgado.
A esto nos referimos que durante el camino, tanto en las bajadas como en las subidas. El pie tiende a desplazarse por el calzado y debemos tener presente que este movimiento debe tener el espacio suficiente para que tanto los dedos como el talón no sufran y tampoco espacio excesivo para no crear las temidas ampollas.

Un truco que va bastante bien es, una vez puesto el calzado y sin amarrar, adelantamos el pie hacia la punta y dejemos en la parte trasera el espacio de más o menos un dedo.

Otra pregunta que nos hacemos es, ¿calzado nuevo o usado?.

El calzado a ser posible debe estar usado, por nosotros lógicamente, pues llevan ya marcada la forma de andar de nuestros pies. No hay que decir que aunque estén usados, deben tener la suela en buen estado y reflexionar si nos durarán todo el camino.
Si no es así, aconsejamos comprar el calzado con anterioridad y caminar bastante con ellos para hacer el calzado a nuestra forma de caminar y no llevarnos sorpresas en el camino.

 

title

 

 

 


Volver Guía del Peregrino